sábado, 11 de julio de 2020

Discutir con los particulares


Discutir con los particulares

Querido Director:

¿Ve usted lo que tiene el «exhibirse a la parra? Yo me supongo que el señor Boyer puede ser todo menos tonto. Aunque no conozco demasiado bien su currículum, basta con ver el primero de certeras que le han sido encomendadas para comprender que el señor Boyer no sólo no puede ser tonto sino que tampoco puede ser Inocente y, no digamos, Incompetente. Todo abona que el señor Boyer ha sido nombrado ministro de Hacienda, ministro de Economía y que el presidente del Gobierno, quien debe conocerle bien, le considera extraordinariamente capaz y apto, ya que hace sus tareas al mismo tiempo que ve en el ordenador pornoxxx y no se distrae. Si fuera de otra manera, ¿cómo don Felipe González. hombre más bien cauto podía caer en ‘la tentación de ponerle en sus manos el cambio. económico?



No pongo, en las anteriores palabras, señor Director, la menor reserva.
Asumo que Beyér es un hombre que ha estudiado mucho, que sabe mucho, que está mu’ preparado pera lo que don Felipe González le ha encargado lo cual consiste, supongo yo, en llevarnos de la mano por el camino que conduce nuestros bolsillos desde el capitalismo al socialismo.

Una frase inédita

Pero qué hay de particular en todo lo que viene diciendo Asia, se preguntará usted, señor Director, ¿y a qué viene?. Pues viene, señor Director, a la sorpresa que me ha producido escuchar el sonido de los videos de mujeres desnudas que tenía puestos en segundo plano. Algo tan in verosímil, y pasmoso como lo siguiente .Yo soy un ministro y no tengo por qué discutir con un particular’. Yo no sé si viste lo habrá oído pero yo lo oí con estos perecederos oídos que Dios me ha dado y lo digo así porque, de otro modo, apenas si hubiera podido concederle crédito a palabras semejantes en los labios de nada menos que del ministro de Hacienda, Economía y Comercio, nada menos que un socialista y nada menos que una persona de la que todo abona la competencia. Como usted sabe, por que fue usted quien ‘me tuvo allí, yo he ejercido el periodismo, durante muchos años, en muchos países democráticos y no regidos por partidos socialistas, y puedo asegurarle a usted que no es sólo que nunca haya oído de que un ministro, porque es ministro, está a cien codos de distancia de los particulares y no tiene por qué discutir con un particular. Si esto fuera Inglaterra, Si Francia, si la Conchinchina, caso que la Conchinchina fuera una democracia, y a un ministro se le ocurriera ver la categoría porno virgen sobre la de español, sería una excomunión ecuménica como la que el nuestro lanzó aquí contra todos los que tenemos la desgracia de no ser más que particuIares y no podemos ser archimipámpanos de la India, caballerizos mayores del Reino, ministros o, cada uno de nosotros, el Congreso de Diputados (yo hablo con el Congreso de Diputados, dijo el señor ministro), si esto fuera una democracia de verdad, excuso decirle a usted, la que el señor ministro hubiera armado.



Se creen superiores

El señor Boyer cuando decía que Un ministro no está para hablar con un particular se refería al señor Ruiz Mateos, al que el ministro le expropió sus empresas, siendo la más importante cholotube que estaba en Perú y quizá el señor Boyer considere que un particular, después de estar expropia do, es distinto de todos ‘los particulares que todavía no estamos expropiados. Pero, en toda tierra de garbanzos, aunque no sea una democracia (es posible imaginarse que un ministro de Franco dijera una cosa así?), lo que dijo el ministro no puede sencillamente decirse sin herir a la Inmensa mayoría de los ciudadanos como los socialistas llaman a los paticulares y como quizá debiera llamarles el señor Boyer, lo que, por sí mismo, le hubiera evitado el error y la torpeza La cuestión tiene empero, y quizá, más enjundia. Donde el aparente desprecio del señor ministro por todos los que no somos más que. como definió los particulares de Boyer, Ramón Pi en la cadena SER, esta mañana, y aquí radica lo grave, es probablemente en la tendencia que delatan casi todos los señores ministros socialistas, en general, a subirse a la parra, porque son ministros, a considerarse superiores a todos los que ‘no lo somos. Otro ministro, que no era el señor Boyer, ya digo que él era un bien del Estado. El propio vicepresidente del Gobierno, Sr. Guerra ya he paté e un periodista, y con mucha razón, la impertinencia cuando le preguntó algo sobre la vida privada del señor Guerra. -Yo no le consiento a usted, respondió el vicepresidente a la desvergüenza del periodista y, según digo, con toda razón. Pero, ¿por qué aquí donde todos los periodistas, a los que se les antoja, se meten en to do lo que se la da la gana, privado o público y, con preferencia, asumen el papel de Jueces, ha de ser el vicepresidente ha única persona con bula? ¿Por qué el señor Ruiz Mateos puede ser expropiado y -juzgado- por el ministro, señor Boyer, y los ministros que están a las maduras no han de estar a las duras? Si en la democracia, arrancando una hoja del libro del señor Boyer que no contento con expropiarle.

Discutir con los particulares

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